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Mises Institute: Quo Vadis?: Postscript: Spanish Translation

Hans-Hermann Hoppe, “Mises Institute: Quo Vadis?: Postscript,” Property and Freedom Journal (April 17, 2026)

Mises Institute: Quo Vadis?
Postscript

Hans-Hermann Hoppe
April 17, 2026

Traducido al español por Martín Cabrera Gamazo

 

Tras mi artículo original,[i] no ha habido ninguna reacción oficial por parte del Mises Institute, salvo el anuncio de dos frases hecho por sus dos nuevos directores ejecutivos en el que se me despojaba de mi título de Distinguished Senior Fellow, que había ostentado durante mucho tiempo.[ii]

Si acaso, esta reacción y lo ocurrido desde entonces no han hecho más que confirmar mis preocupaciones, críticas y sospechas, como señalaré brevemente a continuación.

En primer lugar, y lo más importante, yo había señalado que, como resultado del rápido y sorprendente deterioro de su salud, el control del MI había sido arrebatado a Lew Rockwell y tomado por otros, principalmente por Joe Salerno, y que tanto el público en general como, en particular, los donantes del Instituto habían sido sistemáticamente engañados al respecto. Se siguieron enviando cartas de recaudación de fondos supuestamente firmadas por Lew y se publicaron artículos en su nombre que en realidad no eran suyos. De hecho, era dudoso si alguna de las “sus” decisiones era realmente suya. Esta práctica vergonzosa se detuvo de repente después de que yo la señalara. ¡Confirmado!

Siguiendo con el tema de Lew Rockwell: recibí mi título de Distinguished Senior Fellow en virtud de mis logros académicos, y la única razón legítima para que el MI me lo retirara habría sido que yo hubiera traicionado el legado intelectual de los dos santos patronos del Instituto, Mises y Rothbard. Sin embargo, aparte del curioso hecho de que los dos directores ejecutivos que me informaron de mi democión no tenían ninguna cualificación académica, nadie afirmó jamás que ese fuera el caso. De manera muy reveladora, si alguien estaba legitimado para hacer tal afirmación, eran precisamente Lew Rockwell y Joe Salerno, ¡y ninguno de los dos lo hizo! Lew, porque había perdido el control del MI y ya no tomaba ninguna decisión sobre su funcionamiento (y, según sus propias palabras, como demostraré en breve, nunca lo habría hecho ni podido hacerlo). En cuanto a Salerno, sin cuya aprobación los dos directores ejecutivos nunca se habrían atrevido a anunciar mi destitución del título, prefirió no poner su propio nombre en juego, intuyendo el probable bochorno que ello le causaría.

Más bien, tras mi expulsión, el MI, a través de dos empleados designados, se esforzó especialmente en enturbiar las aguas y en promover a Salerno como el nuevo gran líder del Instituto. David Gordon publicó una reseña elogiosa del libro de Salerno —genuinamente excelente, aunque único, Money: Sound and Unsound,[iii] publicado originalmente hace quince años, y Ryan McMaken, en un artículo reciente titulado “Rothbard, the Mises Institute, and the Battle of Ideas”,[iv] continuó en la misma línea recordando una anécdota y algunos elogios ofrecidos por Lew Rockwell en su prólogo al Festschrift de Salerno de 2015:

Después de la muerte de Joey Rothbard, volé a Nueva York para organizar la disposición de los bienes de Murray y Joey según sus testamentos. Los libros y papeles fueron, por supuesto, al Mises Institute, donde son el centro de nuestra biblioteca y archivos. Pero mi recuerdo más fuerte, aparte de la tristeza indecible, fue el documento impreso que estaba sobre la pequeña mesa junto a la silla de lectura de Murray en la sala de estar. Era la tesis doctoral de Joe Salerno. … Qué apropiado que [Salerno] sea también el sucesor de Murray como nuestro vicepresidente académico.[v]

En mi artículo original había formulado duras críticas contra Salerno (y volveré sobre ello pronto), pero no había dicho ni una sola palabra contra su labor académica. De hecho, había considerado a Salerno —y todavía lo considero— el principal teórico monetario contemporáneo en la tradición austriaca. Pero fue efectivamente él quien me despojó del título, y fue él quien se aseguró de que el MI nunca hiciera un anuncio oficial sobre mi expulsión. Por supuesto, la noticia se filtró igualmente, pero como supuestamente habían sido los dos directores administrativos, y no él, quienes tomaron la decisión, nunca tuvo que explicarse, lo cual habría sido una tarea bastante difícil. Porque entonces habría tenido que comparar su propia obra con toda la mía (y eso en “El Año de Rothbard”), lo que habría arrojado un resultado algo embarazoso. Basta preguntar a Grok quién es el estudiante y heredero intelectual más prominente de Murray Rothbard.

Asimismo, Salerno habría tenido que sortear este elogio bastante reciente de Rockwell en mi honor:

Mi primera exposición completa al brillantez de Hans-Hermann Hoppe ocurrió en una temprana Mises University en la que él dio la conferencia principal sobre metodología. Allí ofreció una nueva interpretación del método kantiano de Mises. Hoppe explicó la tipología de proposiciones de Kant y mostró cómo Mises las había apropiado pero con un nuevo giro.

En lugar de categorías del pensamiento y categorías de la mente, Mises fue más allá de Kant para delinear categorías de la acción, que es el fundamento del razonamiento económico. En esa conferencia, todos descubrimos algo sobre Mises que no conocíamos, algo más grande y grandioso de lo que sabíamos, y nos hizo pensar de forma diferente sobre un tema que creíamos conocer bien.

Este mismo efecto hoppeano —esa sensación de haber sido profundamente iluminado por una forma completamente nueva de entender algo— ha ocurrido muchas veces a lo largo de los años. Ha hecho contribuciones a la ética, a la economía política internacional, a la teoría del origen del Estado, a los sistemas comparados, a la cultura y su relación económica, a la antropología y a la teoría y práctica de la guerra. Incluso sobre un tema que todo el mundo piensa pero que nadie parece entender realmente —el sistema de la democracia— aclaró las cosas de una manera que te ayuda a ver el funcionamiento del mundo bajo una luz completamente nueva. No hay muchos pensadores que produzcan este tipo de efecto. Mises fue uno. Rothbard fue otro. Hoppe ciertamente encaja en esa línea. Es el tipo de pensador que te recuerda que las ideas son cosas reales que moldean cómo entendemos el mundo que nos rodea. Me atrevo a decir que nadie puede leer obras como Democracy—The God That Failed, A Theory of Socialism and Capitalism y The Economics and Ethics of Private Property y salir de ellas sin haber cambiado.[vi]

Si algo hay, todo esto añade una confirmación adicional a mis preocupaciones, críticas y sospechas. Pero aún hay más. Como confirmaron unánimemente los tres presidentes anteriores del MI, yo había mencionado que Salerno, mientras percibe un salario significativo y pasa largas partes del año fuera de Auburn, es perezoso e improductivo, y que esta actitud había afectado a gran parte del personal del Instituto. La mayor parte del trabajo organizativo de las diversas conferencias que se celebran a lo largo del año lo realizan los numerosos asistentes de Salerno. Las dos conferencias principales anuales, la Mises University y el Rothbard Graduate Seminar, ofrecen esencialmente el mismo programa con los mismos ponentes todos los años. No requiere mucho trabajo. La Austrian Economics Research Conference trae a un puñado de ponentes destacados y a un gran número de presentadores preseleccionados en gran medida por otros profesores. Tampoco aquí hay mucho trabajo. Y en 2026, el “Año de Rothbard”, el MI se las arregló para reeditar el Festschrift de Rothbard de hace 38 años (mientras ignoraba deliberadamente Rothbard at 100, el Gedenkschrift publicado por Kinsella y por mí el 2 de marzo, el centésimo cumpleaños de Murray),[vii] están recaudando fondos para una supuesta conferencia especial de 2 días llamada Rothbard University, que ofrece esencialmente, salvo en el caso de Wanjiru Njoya, conferencias viejas y enlatadas de la Mises University de este año o de años anteriores. Y para el otoño están recaudando aún más fondos para un seminario especial de 3 días sobre The Ethics of Liberty de Rothbard (para el que un servidor ha escrito una extensa introducción).[viii] No es muy impresionante.

Además, en cuanto a la baja productividad, hace casi dos años el MI celebró una especial Human Action Conference, organizada por el entonces presidente Tom DiLorenzo. Se recaudaron fondos y se solicitaron patrocinadores especiales para cada ponente. El resultado prometido a los donantes, patrocinadores y asistentes fue un libro. Hasta hoy no ha aparecido ningún libro, y aunque apareciera en un futuro próximo, dos años para producir un libro con la ayuda de muchas manos no impresiona. De manera muy similar, hace un año Tom DiLorenzo organizó una conferencia sobre Historia Revisionista de la Guerra que también debía culminar en un libro. Yo entregué mi contribución a este proyecto en diciembre del año pasado.[ix] Hasta hoy, casi seis meses después, todavía no he recibido ni siquiera las pruebas de mi artículo. Baja productividad, otra vez.

Finalmente, unas palabras sobre las maniobras de Ryan McMaken, muy probablemente cometidas en estrecha cooperación con Salerno. McMaken se negó a publicar mi introducción[x] al Gedenkschrift en honor de Murray Rothbard alegando que el MI iba a especializarse en la publicación de artículos estrictamente limitados a cuestiones puramente económicas en lugar del rango más amplio del austro-libertarismo, y que mi artículo no encajaba en ese esquema. Para cualquiera que haya seguido los artículos publicados en mises.org, tanto antes como después de la decisión de McMaken sobre mi pieza, debería ser obvio que la justificación que dio era una mentira descarada. La verdadera razón de su decisión fue esta: por un lado, el MI no quería ser eclipsado por Kinsella y Hoppe con motivo del cumpleaños de Rothbard, mientras que ellos, con un personal de unos 30 empleados, no tenían nada que mostrar ese mismo día. Pero aún más importante: mi artículo contenía una crítica bastante directa al autoproclamado “mayor presidente sionista del mundo”, Javier Milei, de Argentina, y explicaba con detalle por qué la pretensión de Milei (y de sus muchos fans) de ser un anarcocapitalista “filosófico” en la tradición rothbardiana es simplemente ridícula y completamente descabellada; por qué Rothbard nunca habría respaldado a este “mejor amigo” de Netanyahu y Trump y entusiasta partidario de las guerras de USrael en Gaza y en Irán, sino que siempre lo habría condenado con vehemencia.[xi] Y ahí estaba el problema: el MI, o más concretamente Joe Salerno, había invitado a Jesús Huerta de Soto, el más prominente propagandista intelectual de Milei, a dar la Ludwig von Mises Memorial Lecture. Publicar mi artículo solo una semana antes del espectáculo de JHS seguramente habría causado revuelo y probablemente alguna perturbación. Así que mejor callarme y olvidarse de los principios.

Salerno conocía las opiniones de Rothbard sobre Israel, el sionismo y los neocons; sabía que Rockwell compartía esas opiniones; conocía el sionismo de Milei y su falso rothbardianismo; conocía el papel de JHS como propagandista de Milei, y sabía que lo que yo había escrito en mi artículo era cierto. Por qué, a pesar de todo ello, decidió venderse y traicionar así el legado de Rothbard y Rockwell sigue siendo un misterio para mí.

Es innecesario decir que nada ha cambiado mientras tanto respecto a la más bien curiosa, por no decir extraña o incluso sospechosa, estructura y composición del Consejo del MI. De hecho, con Lew prácticamente fuera de juego, la situación parece aún más curiosa ahora que antes. Tampoco, que yo sepa, hay un nuevo presidente a la vista.

 

Estambul
16 de abril de 2026
HHH

 

[i]  Hans-Hermann Hoppe, “Mises Institute: Quo Vadis?”, Property and Freedom Journal (25 de Marzo, 2026).

[ii] Stephan Kinsella, “Hoppe Removed as Mises Institute Senior Distinguished Fellow,” Property and Freedom Blog (April 1, 2026).

[iii] Joseph T. Salerno, Money: Sound and Unsound (Auburn, Ala.: Mises Institute, 2010).

[iv] Ryan McMaken, “Rothbard, the Mises Institute, and the Battle of Ideas,” Mises Wire (04/08/2026)

[v] Llewellyn H. Rockwell, Jr., “Foreword,” in The Next Generation of Austrian Economics: Essays in Honor of Joseph T. Salerno, Per Bylund and David Howden, eds. (Auburn, Ala.: Mises Institute, 2015).

[vi] Llewellyn H. Rockwell, “In Honor of Hans Hoppe,” in A Life in Liberty: Liber Amicorum in Honor of Hans-Hermann Hoppe, Jörg Guido Hülsmann and Stephan Kinsella, eds. (Houston, Texas: Papinian Press, 2024).

[vii] Rothbard at 100: A Tribute and Assessment, Stephan Kinsella and Hans-Hermann Hoppe, eds. (Papinian Press and The Saif House, 2026).

[viii]  Hoppe, Murray N. Rothbard and the Ethics of Liberty, Introduction to the new edition of Murray N. Rothbard, The Ethics of Liberty (New York: New York University Press, 1998).

[ix] Hoppe, “On War, Democratic Peace, and Reeducation: The “German Experience” in Reactionary Perspective,” supuestamente por aparecer en un libro basado en la Revisionist History of War Conference del Mises Institute (15 de mayo, 2025—17 de mayo, 2025).

[x] Hoppe, “Introduction,” en Rothbard at 100: A Tribute and Assessment.

[xi] Veanse los comentarios sobre Milei en HansHoppe.com y en Propertyandfreedom.org. Como fue señalado en Hoppe, “Mises Institute: Quo Vadis?” (Traducción al español por Martín Cabrera), “Tom DiLorenzo no lo habría invitado.” Véanse en las referencias en n.7.

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